Policiales
El hecho ocurrió poco después de las 8 del miércoles, cuando la formación impactó contra el tope del andén en la estación cabecera.
Al momento del impacto, el segundo vagón del tren se incrustó unos seis metros en el primero. La gente cayó hacia adelante. Los pasajeros quedaron agolpados unos sobre otros y no podían salir porque las puertas de los vagones quedaron trabadas. Además, los vidrios estallaron y el techo también los aprisionó.
Más de 100 ambulancias del SAME trabajaron en las tareas de rescate junto a efectivos de la Policía Federal y bomberos, que trasladaron en ambulancias y helicópteros a los heridos a distintos hospitales porteños como el Ramos Mejía, Santojanni, Gutiérrez y el Durand.
Los rescatistas sacaron a algunos pasajeros por los techos de los vagones que abrieron cortando los hierros.
El vocero de la Policía Federal, Fernando Sostre, indicó que los cuerpos sin vida fueron extraídos de los dos primeros vagones, los más afectados por el choque. En tanto unas 150 personas fueron rescatadas con vida de ese sector.
En tanto, los bomberos lograron rescatar en buen estado de salud y conciente al conductor del tren, una hora y media después de ocurrido el accidente, al cortar los hierros del convoy.
El juez federal Claudio Bonadío quedó al frente de la investigación por el accidente ya que la causa recayó "por turno" en su juzgado.
El episodio ferroviario se produjo porque "una formación que llegaba" a esa terminal "no pudo frenar y dio contra el paragolpes".
Así lo afirmó el delegado gremial de esa línea Edgardo Reynoso. "Involucró a un tren que llegaba a Once y no pudo frenar, por lo que terminó dando contra el paragolpes", explicó el gremialista.














