Sábado 25 de Mayo de 2013 - hs
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Mundo
“Cuando comencé a trabajar allí, pregunté si existía un código para el atuendo de los empleados y me dijeron que me bastaba que mirase alrededor y ver lo que todo el mundo llevaba, y así lo hice. El vestido era muy deportivo” declaró Lauren. Incluso le llegó a pedir que se aplastara los pechos todo lo posible mientras estuviese trabajando. “Cuando me pidió eso le pregunté que si estaba bromeando. Y, me respondió solo le digo que se los cubra un poco más”.
También le sugirieron que comprara un jersey que le llegase hasta los tobillos. Se sintió humillada y su primera reacción fue ir a llorar al baño. Pero de poco le sirvió cumplir con las exigencias de su jefa, cuando regreso de comprar el jersey le notificaron su despido. Lauren asegura que nadie tiene derecho de imponer sus creencias religiosas, y a presentado una demanda por su trato discriminatorio e ilegal.
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