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DEPORTES, 03/09/2010 | 07:46hs
El seleccionado argentino de básquetbol mostró su mejor imagen en la caída de ayer ante Serbia por 84-82 y quedó segundó en el grupo A del Campeonato Mundial de Turquía 2010, por lo que en octavos de final se medirá con Brasil, que cerró 3º en el “B” tras derrotar 92-74 a Croacia.
La denominada “Generación Dorada” había quedado en deuda en las cuatro persentaciones anteriores, a pesar ganar todos sus partidos, ya que no pudo mostrar su mejor imagen y funcionamiento compacto y sólido.
Ayer, ante los serbios, sin dudas el rival más difícil del grupo, Argentina realizó su mejor producción, especialmente en el primer cuarto, donde funcionó a la perfección en todas sus líneas.
Sin embargo, el conjunto de Sergio Hernández no pudo mantener el ritmo ante una Serbia que tiene muchas variantes en el banco, y precisamente los relevos le dieron más réditos a Dusan Ivkovic que al técnico argentino.
Además, el carácter, la personalidad, esa mentalidad ganadora y espíritu de lucha afloraron ayer en toda su dimensión, al punto que logró empatar en 77 tantos, cuando faltaba 1m.31s.
El final fue para el infarto, ya que tras la paridad en 77 que puso Paolo Quinteros con un triple, se sucedieron una serie de infracciones que le pusieron un tinte dramático a la definición.
Cuando restaban 11 segundos, Milos Teodosic le cometió falta a Quinteros, quien estaba tirando de tres. El entrerriano los encestó y puso el 82-81 todavía favorable a Serbia.
En la salida le hicieron falta a Aleksandar Razic, quien embocó los dos y llevó las cifras a 84-81.
Argentina repuso rápido y otra vez Teodosic le cometió una inecesaria falta a Quinteros, quien metió el primero y tiró a errar el segundo. El rebote lo tomó Velickovic y aseguró la victoria y la primera posición de su equipo en el grupo A.
Los primeros 7 minutos del cuarto inicial que brindó Argentina fueron lo mejor del torneo. Sólido en defensa, con buen movimiento del balón en ataque y con un Carlos Delfino más metido, y con la siempre vigencia de Luis Scola.
Ese mejor desempeño lo llevó a marcar diferencias (22-9) ante un rival perdido y que recién mejoró con los regresos de su estratega Milos Teodosic y del pivote Nenad Kristic.
El partido cambió de mando, ya que el seleccionado de Serbia se hizo más peligroso, y además el técnico Ivkovic tuvo más respuestas en el banco, ya sea con los dos mencionados como con el alero Dusko Savanovic.
Ese parcial se cerró con exigua ventaja de Argentina por 22-20, porque tenía a Scola, quien anotó 15 tantos y culminó con 32 y 7 rebotes.
En el segundo segmento, la “Generación Dorada”, con 8 puntos consecutivos de Scola, se escapó 28-20.
La reacción de los serbios no se hizo esperar, ya que con los regresos de Teodosic y Kristic, más el aporte de Savanovic, emparejo el juego y los últimos minutos fueron muy equilibrados, a punto tal que el equipo europeo se fue en ventaja por 40-39 al término de la primera etapa.
En el tercer cuarto, Serbia arrancó mejor, con más presencia de Novica Velikovic y de Savanovic, que le permitieron marcar ventajas ante una Argentina que seguía dependiendo de Scola, ya que Delfino se mostraba muy errático en los lanzamientos, y de algún acierto de Prigioni, que posibilitaron terminar abajo por 4 tantos (58-54).
En los últimos diez minutos fue todo de Serbia, que llegó a sacar 9 tantos por dos veces (65-56 y 69-60).
Claro que enfrente estaba Argentina, cuyos jugadores no se entregan nunca, que pelearon cada pelota a muerte, que encontraron en el goleo de Scola y Quinteros la chance de poder ganarlo.
No estuvo lejos, ya que empató en 77 tantos y estando cuatro abajo (82-78, tres tiros libros de Quinteros lo situaron a uno cuando quedaban 2”2.
Aleksanbdar Razic no perdonó, ya que anotó 4 libres. El posterior descuento de Quinteros al meter uno de dos desde la línea de personal no alcanzó para revertir el marcador.
Una caída que no debe golpear al grupo, ya que se perdió ante un gran equipo, por apenas dos puntos y peleando hasta el final.
El ser segundo le da la posibilidad al “Oveja” Hernández de tener mayor tiempo para recuperar a Fabricio Oberto, quien estuvo en el estadio. El pivote cordobés está mejor de la gaestroenterocolitis y podría entrenar el próximo sábado y jugar el martes ante Brasil, en Estambul.
Este grupo de jugadores logró muchas cosas, está diezmado pero sigue luchando para colocar a Argentina en lo más alto posible del Mundial.
Un Scola histórico
Luis Scola es goleador del Mundial de Turquía con un promedio jamás alcanzado por un argentino en este nivel (lleva 28.3 de media, contra 23.4 del gran “Finito” Gehrmann en 1974).
Además de la media en puntos, sumó en tres partidos sucesivos 30 o más (estuvo en los tres casos muy cerca de los 35 de tope que tiene el “Caña” Desimone desde 1963) y ayer, ante Serbia, quedó en la cima de anotadores históricos de Argentina.
El récord lo tenía Ernesto Gehrmann, con 331 puntos anotados en dos ediciones (1967 y 1974), y se suponía que iba a ser superado primero por Fabricio Oberto (314 antes de Turquía), pero como el cordobés apenas pudo entrar en un solo partido (11 puntos), deberá esperar un poco. Scola sí lo superó, y con holgura. Los 32 puntos anotados en la víspera ante Serbia llevan sus números a 357 puntos convertidos en 23 juegos, lo que hace un promedio histórico de 15.5 puntos por juego. Increíble.
“No me preocupa Magnano sino sus jugadores”
El entrenador del seleccionado argentino de básquetbol, Sergio Hernández, dijo ayer que no se preocupa por el técnico de Brasil, rival de los octavos de final del Mundial de Turquía, el cordobés Rubén Magnano, sino por sus jugadores, pero remarcó que será “un partido especial”.
“Será especial, obviamente, pero no debo preocuparme por Magnano sino por Leandrinho o Marcelo Huertas, así como él debe estar haciéndolo por Luis Scola”, comentó Hernández ante la prensa argentina tras el partido que su equipo cayó ante Serbia por 84-82.
Justamente sobre el entrenador cordobés, quien guió a Argentina a un subcampeonato mundial (Indianápolis 2002) y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, también reconoció que será un “partido especial”.
“Brasil es un equipo que cuenta con mucho talento y es ordenado. Está acostumbrado a jugar con pocos espacios y cuenta con un excelente entrenador”, elogió Hernández sobre las virtudes ajenas.
Pero inmediatamente volvió al presente y afirmó que no le dolió la caída con Serbia “porque el objetivo se cumplió. Queríamos estar entre los dos primeros del grupo A y jugar como sabemos hacerlo. Por lo único que no me fui contento es obviamente porque no ganamos, pero tranquilo porque hicimos las cosas mejor que en los últimos días”, remarcó.
“Es probable que haya sido el mejor juego nuestro del Mundial, porque enfrente tuvimos al equipo que está en mejor forma en el campeonato ya que recuperó a sus figuras hace dos partidos. Fueron más contundentes ante los rivales débiles y eso les permitió rotar más”, apuntó.
“Creo que si jugamos bien es porque Argentina lo hace mejor cuando no tiene margen de error y hoy (ayer) queríamos hacer un buen partido”, confió al finalizar.
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